• Inesperado...


    El lugar tenía un balcon techado, debajo se veían casas y bosque...era perfecto, un atardecer realmente mágico, muy a diferencia del sol y montañas, aves cantando por doquier; estaba nublado y el aire soplaba lo suficientemente fuerte para mover las nubes a una velocidad considerable pero sin llegar a causar estragos; habia relampagos en diferentes partes del cielo en varios tonos grises, olía a humedad, el clima era agradablemente fresco.


    Se sientan. Era un restaurante... ella no se cansa de admirar cada cosa que rodea aquel lugar extravagante, cada cosa, cada elemento, cada relampago hacían un complemento maravilloso y más él que estaba sentado enfrente hizo todo más fácil, cesaron los nervios, las risas no se hicieron esperar...al final de cuentas eran amigos; ella realmente estaba a gusto con él, aunque siempre era muy serio había chispazos donde sonreía cuando estaban juntos, se transformaba en un hombre totalmente diferente y eso le gustaba... se sentía muy especial por "imaginar"que solo con ella era así.

    Cenan. El cielo va tornandose violeta, onix y azul ultramarino, los relámpagos eran mas notorios, las luces de la ciudad ya estaban encendidas y parecían pequeñas luciérnagas a lo lejos, mientras que debajo, la oscuridad de los arboles formaban huecos negros y se llegaba a notar una que otra lampara de las casas que estaban ahí.  Siguen platicando y riendo -ya estaban las chimeneas encendidas y daban un calor que confrontaba al viento que anunciaba una lluvia que nunca llegaría- toman un digestivo, piden la cuenta y al momento que se paran para retirarse, ella tropieza; justo cuando la rodilla derecha va a tocar el suelo, él logra sostenerla de los codos y ayuda a incorporarla; quedan frente a frente, ella tiene sus manos sobre los brazos de él. Hay un momento de silencio, se miran  el rostro con incertidumbre, nervios y sorpresa; su respiración se va haciendo mas profunda y lenta, sienten como el estomago se revuelve intensamente; se van acercando,  ya se siente el calor por la proximidad.

    Ella no lo cree, ella lo duda, ella tiene miedo...
    Solo cierra los ojos, espera lo inesperado y cuando pensaba que ya no pasaría nada - los segundos se transformaron en eternos minutos- sintió unos labios en su mejilla que poco a poco se posaron sobre los suyos, transformandose en un pequeñísimo beso, como si él no quisiera lastimarla, estaba lleno de ternura.
    Ella aprieta los brazos que la sostenían, se quedan quietos, siguen con la respiración lenta y profunda, cada vez más intensa hasta que inevitablemente se transformaron en suspiros.
    Reaccionan y comienzan a besarse, suave, labio con labio, cada vez a mayor intensidad, hasta que regresan al movimiento cadencioso del inicio. En el mismo beso se toman de las manos, juegan con ellas, siguen sin abrir los ojos; ella le rodea el cuello y él posa sus manos en los costados de la cintura de ella; Se separan, pero no por completo ya que se siguen besando muy pausadamente, sienten su aliento... caliente, se quedan tan cerca, frente con frente; no quieren alejarse. Ella sonríe, él mantiene los ojos cerrados; Suspira, no puede más, la atrae contra si apretandola contra su pecho, ella correspondió el abrazo con la misma euforia, sabía que algo grande estaba a punto de comenzar...y fue cuando despertó.

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